domingo, 24 de octubre de 2010

Creo que, si quisiera inventar algo, sería un borrador de recuerdos (pastilla, remedio, aparato, lo que sea). Me gustaría sacar las imágenes, en sentirlas tan cerca llega a ser desesperante en algunas ocaciones. Quisiera controlar el tic tac de aquel reloj, detener o adelantar el tiempo a mi gusto, parar en aquella escena que tango me gusta; disfrutar eternamente (o casi eternamente) ese precioso momento, ver el brillo en tus ojos de nuevo, escuchar el nerviosismo de tu voz una y otra vez hasta el cansancio (el cual tal vez nunca llegue). Me gustaría ser capaz de sacar todo, de gritar, de gritar que N A D A me importa, que tu voz y su voz ya no provocan nada en mí, que su prescencia pasa desapercibida.
Quiero poder tomar mi corazón y hacerle entender qué es lo que de verdad debiera importarle ( y afectarle )

viernes, 8 de octubre de 2010

Ella sólo dejó que se largaran, que tomaran sus cosas, las empacaran cuidadosamente y se fueran. De hecho, ella lo quería, se controlaba para no hecharlos a gritos de su cabeza y su cuerpo.
Quería ser inmune, quería no pensar, no reír, no llorar, no s e n t i r.

¿Sentir? Habían pasado 6 días, y casi ya olvidaba lo que era.

jueves, 7 de octubre de 2010

Hola - Hola. ¿Qué haces aquí? - Vine a despedirme, porque este ya no es tu lugar. Y no lo lamento. - ¿A qué te refieres? - A que al fin lo entendí, y te puedes ir, que tu tiempo acá se acabó. A que mi sonrisa ya no se irá por recordarte, porque ya no haré ni recordarte. O tal vez sí, pero no lo notaré.

sábado, 18 de septiembre de 2010

R E A L

¿Esto es a lo que llaman v i d a? ¿Y cómo sé yo que esto es r e a l y que no es otro invento de mi subconciente? Aquí ya no sirve la excusa de :"Tócate, siéntete y sabrás que estás viva", porque ya ni eso me convence.

viernes, 17 de septiembre de 2010

...

Y ahora, dime, ¿Qué hago con los sueños? ¿Solo los tomo, los amontono todos y los guardo donde no vayan a salir otra vez? A veces no se imagina el dolor de ver esa ilusión frente a ti todo el tiempo, sentirla y escucharla, pero no poder tocarla.
Entonces ven y dame tu receta, dime cómo lo haces para no verlos, para apartarlos de tu mente y que no te atormenten a cada segundo, que no te recriminen el hecho de que no puedan ser r e a l i d a d, de que no PUEDAS hacerlos realidad.

martes, 14 de septiembre de 2010

Respuesta.

¿Debía continuar o no? ¿Hacerse ilusiones, o simplemente derrumbar todo? Una vez más se encontraba en esa situación, con aquellas preguntas y aquellos sentimientos mordiendo y desgarrando poco a poquito las paredes de su mente, de su cuerpo, de sus sueños. Odiaba cuando su mente no se callaba un rato, así que tomó sus audífonos e intentó apaciguar su voz un poco, hacerla a un lado, que se cansara de hablar sola y la dejara en paz; ella no quería nada, nada, n a d a. Era casi insoportable, casi como el tic-tac insesante del reloj de mesa, como una mosca que vuela a tu alrededor y su zumbido te hace tiritar hasta los nervios. Su mente quería una respuesta, y un respuesta YA. Lo malo era que ella no sabía si podía responder, si quería responder. Cerró sus ojos, tocó su pecho suavemente, intentó tomar su corazón entre sus manos y, a voz alta, dijo: m e r i n d o.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Creo que le temo a las palabras (pero a las habladas, no a las escritas). Creo que sufro de ese síndrome de no poder decir las cosas en voz alta. Es sumamente extraño cómo con un lápiz las cosas son mucho más simples, y cómo me pareciera que mi boca no logra moverse cuando trato de hablarlo, de gritarlo, de sacarlo. Es como si de verdad algo las dejara pegadas a mis cuerdas vocales, como que estuviesen atoradas y no quieren/pueden salir.
Es como cuando tratas de desprender algo que pegaron con la gotita, no puede salir sin romperse un poco.